Los bordes de la cultura urbana
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lunes, 27 de junio de 2011

Poder femenino


No todo lo que brilla es oro y no todas las sociedades se organizan de acuerdo al derecho romano y a la institución del “pater” como cabeza de familia y portador del apellido que identifica el clan desde los tiempos del esplendor de la República romana.

Otra forma de organización social es el matriarcado en el que el poder de la comunidad y las cuestiones vinculares residen en las figuras de las mujeres. Johann Jakob Bachofen ha sido pionero con su obra El matriarcado, una investigación sobre la ginecocracia en el mundo antiguo según su naturaleza religiosa y jurídica en proponer la hipótesis según la cual el matriarcado fue una forma de relación usual en las primeras comunidades humanas.

Es importante distinguir el matriarcado del matrilinaje. El matrilinaje es un sistema de organización social en el que la descendencia se organiza siguiendo sólo la línea femenina y todos los hijos pertenecen al clan de la madre. Este sistema hereditario persiste en algunas regiones de Asia y África, principalmente. Pero el matriarcado, de algún modo, plantea un cambio aún más radical: es un sistema de organización social en el que no sólo la vida familiar sino toda la esfera social se ordena en torno a la figura de la mujer. Existen controversias entre los investigadores sobre si realmente existieron matriarcados “plenos” o “totales” o si estos constituyeron una suerte de “reserva utópica” que se ha cristalizado en algunas representaciones míticas, artísticas y literarias de la antigüedad (como por ejemplo, la famosa isla de Lesbos).

En Argentina, el médico, fotógrafo y periodista Ricado Coler es un especialista en sociedades matriarcales, poliándricas y poligámicas. Su libro El reino de las mujeres es una crónica sobre su experiencia en lo que se conoce como el último matriarcado, un pequeño pueblo de China (en Moshui, provincia de Yunnan) en el que las mujeres son los pilares del funcionamiento de la comunidad.

domingo, 26 de junio de 2011

Ese oscuro objeto del deseo


La Europa contemporánea se enfrenta a varios dilemas. Uno de ellos es la crisis de identidad que atraviesa por la confrontación entre la cultura occidental y oriental. Esto se debe, entre otros factores, a la heterogeneidad de países que integran tanto el continente como la organización supranacional Unión Europea y a las luchas de poder para imponer una hegemónica visión del mundo.
Una de las aristas de esta problemática es la prohibición de usar el burka que rige en Francia. El burka es un velo atado a la cabeza que cubre la cara a excepción de una abertura para los ojos. Es un símbolo que pertenece a la ropa tradicional utilizada por mujeres que profesan el Islam. Sin embargo, quizás muy estereotipadamente, se asocia el burka a las mujeres afganas porque el burka llamado “completo” o “total” es obligatorio en Afganistán desde el mandato de los talibanes. Es interesante destacar, entonces, que no todos los burkas son asimilables entre sí ni remiten -de modo excluyente- a una práctica de sometimiento de un régimen dictatorial.
La utilización del burka divide el debate público. Mientras que unos leen en él un símbolo de opresión de la mujer, otros leen allí un objeto de resistencia cultural.
Desde 2004, el uso del burka se ha prohibido en las escuelas públicas francesas, como consecuencia de una ley que prohíbe a los estudiantes usar símbolos religiosos visibles. El 22 de junio de 2009 el presidente de Francia Nicolas Sarkozy, durante un discurso en el Congreso de Versailles, afirmó que el burka "no es bienvenido en el territorio de la República Francesa". Finalmente, en 2010, se aprobó la ley que prohíbe el uso del burka en todos los espacios públicos.
La polémica, lejos de cerrarse, continúa abierta.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Bombachita culpable. Cinismo puro




Entre asesinatos, suicidios, batas de baño, excesos de maquillaje y escotes muy persuasivos. El motivo fue concreto, la culpa fue de ella, se acostaba con mi mejor amigo, me engañaba con su personal trainer. Excusas, excusas y más excusas. Es realmente imposible de comprenderlo, pero cada vez que una mujer aparece muerta en escena de un crimen misterioso, los justificativos sobran y peor que todo en muchas ocasiones son creídos.

¿Las mujeres buscan ser asesinadas? La pregunta es claramente absurda y la respuesta es obvia, pero esto es lo que dan a entender muchos de los acusados de asesinato. Por otra parte está claramente fuera de comprobantes la rápida respuesta: “El marido es el asesino”. Los casos de este tipo, la mayor parte de las veces, no son resueltos con rapidez y mucho menos con gran eficacia, pero peor es entender que pocos se preocupan de llegar el comienzo de dicho final.

Es interesante entrar en tema e investigar como aun hoy en 2011 a 9 años de la muerte de María Marta García Belsunce se sigue y sigue con el proceso. Para ella como para Nora Dalmasso, Rosana Galliano y Andrea Pajón, entre otra infinidad de mujeres que no se hicieron conocidas por su muertes o su espíritu provocativo, las hipótesis siempre fueron las mismas y en muchas oportunidad ellas que eran las víctimas terminaron quedando en el lugar de victimarias. ¿La sociedad aun en el siglo XXI sigue siendo machista y concientemente ciega?

A investigar gente que todos y cada uno de estos casos tiene mucha tela para contar y detalles que podrían hacer entender a los desentendidos. Ellas no provocan su muerte, sino serían sus propias asesinas. El cinismo afuera.

martes, 17 de mayo de 2011

Si te hago de mucamita es porque me gusta

¿Existe la pornografía femenina? Una muy buena pregunta, para la que tal vez no hayan muy buenas respuestas. O sí. O de eso lo va el intento de Erika Lust (nórdica, periodista, formada en Ciencias Políticas) que ha desplegado en su producción cinematográfica la búsqueda por ese oscuro objeto del deseo.

Lust se especializó en estudios de género y su producción lleva el sello de los debates en torno al feminismo y el cuerpo de la mujer. También, se formó en la confortable y áspera a la vez, escuela de mirar porno. Como espectadora, admite haber sentido fascinación pero también rechazo.

A los 31 años y ya establecida en Barcelona, filmó su primer corto, Una buena chica, que luego formaría parte del largo Cinco historias para ellas, ganador del premio a la Mejor Película del Año en los Feminist Porn Awards de Toronto en 2008. Después llegaron el libro Porno para ellas y nuevos proyectos. Todo porno indie para mujeres que vale la pena conocer.

Algunas por las que empezar este fin de semana (de Lust y de otras): Five hot stories for her, All about Anna, Hoxton Honey, 9 songs, Uniform behaviour y Playing dirty.